Hacia principios del siglo dieciocho, Chuao se hizo muy conocido porque fue el nombre de un chocolate de calidad tipo exportación hecho en la región. La que fuera una gran plantación de chocolate se ha dividido en pequeñas parcelas y su cultivo es ahora realizado por una cooperativa conformada por los  residentes. El área se ha beneficiado de las inversiones recientes del gobierno en materia de vivienda y de apoyo a la pequeña empresa. No obstante, Chuao se ha mantenido relativamente aislado debido a su ubicación. Para llegar a este pueblo primero se debe llegar por barco a la playa, y luego se debe tomar uno de los dos vehículos de transporte público existentes para adentrarse 4 km.

Como en otras regiones de Venezuela, la danza del diablo en Chuao ocurre en el día de Corpus Christi y continúa durante todo el fin de semana siguiente. Los bailarines llevan máscaras distintivas de color negro, con ojos rojos y blancos y una cinta tricolor colgada en los cuatro estrechos y sobresalientes cuernos y que tiene con los colores de la bandera venezolana (amarillo, azul y rojo). Los capitanes de la danza llevan barbas largas en vez de cuernos. Las máscara son planas y pequeñas, tienen una sonrisa de color rojo brillante, y generalmente son hechas de barro, madera y papel maché. Los bailarines visten diferentes ropas, a la vez que usan medias y zapatillas. Unos visten de blanco con cruces negras, y otros usan blusas y pantalones brillantes de muchos colores.

El principal instrumento musical es la caja o "redoblante". Y esto es importante toda vez que la danza de los diablos de Cata es una de las pocas danzas de diablos en Venezuela que incluye un tambor, reflejando con ello la fuerte tradición africana aún presente en esta comunidad. La mayoría de la danza se lleva a cabo en las puertas de casas. Los bailarines forman un semicírculo frente a la puerta y rodeando a un bailarín que se mueve, e improvisa saltos y giros. Alentado por los tambores , por el canto de un pequeño grupo en el interior de la casa y por los otros bailarines, el bailarín juega a entrar a la casa sin hacerlo. Al final, hace una entrada espectacular zambulléndose en el interior de la casa como si fuera un buzo o moviéndose como si hiciera un paso de la contradanza del limbo. Una vez que ha entrado se dirige al altar, reza y se une a los otros músicos y cantantes en el interior. Uno a uno, los bailarines entran siguiendo este mismo ritual, improvisando sus movimientos y a veces interactuando con el público. Los bailarines van de casa en casa y posteriormente se arma una fiesta junto al río en el extremo sur del pueblo. Los visitantes y los residentes se reúnen en la orilla bajo un cobertizo a compartir el sancocho de la fiesta del domingo.

Los diablos bailarín de Chuao deben tener por lo menos once años de edad y debe haber nacido y haber sido criados en Chuao. Ellos también bailan para pagar promesas. Por ello bailan cierto número de años, y están obligados a venir a la fiesta y bailar sin importar dónde se encuentren o residan actualmente.

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