Los Diablos Azules son algunos de los personajes tradicionales más vibrante y enérgicos que toman parte en el Carnaval de Trinidad, uno de los más grandes en las Américas. Similares a los Molassi Jab (literalmente 'golpe melaza') y a veces identificados simplemente como Jab, los diablos azules pintan sus ropas y piel de azul, a menudo usando 'azulillo' (una tableta común de lavandería empleada para blanquear la ropa) aunque ahora emplean pintura fácilmente removible. Es difícil indicar con precisión la fecha en que los diablos azules nacieron, pero se puede asegurar que esa tradición se remonta al menos a unos años antes de la Primera Guerra Mundial, aunque algunos remontan sus orígenes mucho más atrás. Las "bandas" de diablos azules, que es el nombre que se le da a los grupos que conforman la mascarada, aparecen a lo largo de Trinidad en lugares como Point Fortin y Arima, si bien son tradicionalmente asociadas al distrito montañoso de Paramin, localizado a media hora de Puerto España capital de Trinidad

Aunque hay reportes de que en la década de 1930 los diablos azules usaban bambú tallado para hacer sus instrumentos de percusión a los que llamaban Tamboo bamboo (tambor de bambú), ahora bailan y saltan al ritmo del golpe de las latas de galletas, a las que a veces les dan un tono más alto templándolas con fuego. Hay particularmente una danza que consiste en enganchar los pies para caminar juntos haciendo movimientos simultáneos de cabeza y hombros, mientras que se empuja la horca hacia adelante y se grita al ritmo de la percusión

Según Ashton Fournillier, un Rey Demonio de Paramin, uno identifica los diablos azules por el color, que generalmente azul, la horca así como por las "entrañas sangrientas" en la lengua. Los diablos azules a veces llevan machetes. Y si bine es cierto que  anteriormente los participantes se vestían sólo con pantalones cortos y no usaban máscaras, ahora es común verlos vestir otro tipo de ropa, emplear aletas que algunas veces decoran con esvásticas, y utilizar máscaras de animales. Hasta hace se prohibió el uso de las serpientes vivas en la mascarada. A veces arrancan de raíz árboles pequeños, y se les ha visto comer tiburón crudo o desmembrar pollos vivos. Escalan las colinas y de vez en cuando edificios. Además del color azul, a veces se pintan de rojo, verde, negro o blanco. El ritmo entrecortado de las latas de galletas, los brillantes colores sobre sus cuerpos, el tradicional paso de baile y sus hábiles maniobras permiten identificarlos inmediatamente. Una de sus travesuras más populares es soplar grandes llamaradas de fuego en el suelo tierra o en el aire, al escupir queroseno sobre las llamas de su antorcha hechas de botellas de queroseno.

 

A pesar que los diablos azules no tienen entrenamiento formal, a menudo heredan la participación en la Mas (mascarada como se conoce en Trinidad) a sus hijos. Y puesto que en gran parte las bandas están basadas en comunidad, los niños absorben los movimientos y pasos tradicionales desde una edad temprana, y a veces ellos mismos participan. Por un lado, las bandas de diablos azules son agresivas e molestas: babean sangre, aveces llevan muñecas ensartadas en las horcas, imitan actos sexuales explícitos a menudo entre los participantes, y se lanzan a los rostros del público pidiendo dólares. Por otra parte, también tienen un sentido del decoro, y rara vez invaden el espacio real de los transeúntes o los ensuciar sin su voluntad. Debido al número creciente de niños y mujeres que participan en las bandas, los diablos no sólo se protegen unos a otros sino que además controlan su propia violencia festiva. No obstante, a veces roban botellas de cerveza, arrebatan pan, helados, u otras obras de alimentos de las manos de los transeúntes o vendedores, y juegan con entusiasmo con los observadores que les permiten hacerlo.

Entre los demonios hay un Rey Diablo, quien dirige las agresiva amenazas para obtener "titis" (dólares de Trinidad). Él está atado a su cintura por una cuerda que controla otro diablo a veces llamado diablillo. Esto bien puede hacer las veces de un emblema de la esclavitud o de una figura de la autoridad y control dentro del contexto festivo. Aunque el papel del rey diablo es un título honorífico que suele tener una persona dentro de la banda por algún tiempo, y que a veces suele heredarlo a su hijo, los otros demonios pueden intercambiar los roles. El tránsito usual es de pasar de la percusión al baile, por lo cual una persona que este año toca las latas, el año próximo podría convertirse en un monstruo de ojos saltones que babea, se mueve y se retuerce con destreza mientras pide y obtiene dólares que el publico le lanza o que le muestra. A pesar de que en la mayoría de los casos los diablos se mantienen dentro de sus propias fronteras, la ferocidad de su comportamiento y sus amenazas transgresoras son a menudo aterradoras.

 

Los diablos azules aparecen a todo lo largo de la temporada de Carnaval en Trinidad, y debido a su creciente popularidad  aparecen cada vez más en diversas funciones durante todo el año. Participan en el viernes de Carnaval, un pequeño carnaval de carácter tradicional en las calles de Puerto España, y en otras celebraciones de carácter competitivo. Pero en Paramin se les ha asociado con la tarde y noche del lunes de Carnaval, cuando grandes bandas de diablos azules aparecen en secuencias aleatorias desde varias direcciones en Fátima Trace, una plaza de Paramin, y participan en una competición que si bien comenzó de forma espontánea, durante los últimos años ha sido organizada por la Comisión Nacional del Carnaval. Es bien particular que muchas de las mascaradas de carácter tradicional del carnaval están siendo revividas en toda Trinidad en los campos de entrenamiento especial creado para los niños, y sin embargo la tradición de los diablos azules prospera en gran parte por su propia cuenta.

De hecho, el Carnaval de Trinidad tiene una variedad de formas de enmascaramiento en barro. Jouvay, que una mascarada de recibimiento al amanecer y que tiene lugar en las primeras horas del  lunes de Carnaval, se compone en gran parte de las bandas que se cubren con barro o se pintan con los colores de los diablos azules. A veces estas bandas enmascaradas de barro, que no son los diablos azules, aparecen incluso el martes de Carnaval. Por su parte los diablos azules, y sus primos los Molassi Jab, han mantenido sus tradiciones e incluso han aumentado en número en períodos en otras mascaradas tradicionales tienden a desaparecer o morir. Ellos siguen siendo una de las más fuertes tradiciones de mascaradas en una isla en la que "jugar a tu Mas" se ha convertido para muchos en una metáfora de cómo uno vive su vida.

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